Los conductores suelen ignorar el marco legal, lo que ha provocado protestas públicas y quejas formales de usuarios que dependen de estos animales para desplazarse.
Uno de los casos más recientes lo protagonizó Pedro Oliveira, abogado e investigador en Derecho. Es discapacitado visual y siempre va acompañado de su labrador, Java.
En declaraciones a SIC Notícias, el vecino de Coimbra reveló que los obstáculos para acceder al servicio de transporte se han convertido en rutina cuando utiliza la plataforma Uber.
"Esto ha ocurrido no una, ni dos, ni tres veces. Es una situación recurrente", lamentó el investigador.
Comportamiento de los conductores
Describe que la conducta de los conductores suele consistir en abandonar el lugar de recogida sin justificación alguna o, en su defecto, inmovilizar el vehículo simplemente para comunicar su negativa expresa a transportar al animal.
El perjudicado subraya que los intentos de aclarar con los proveedores de servicios la naturaleza y la obligación legal del transporte de perros guía han resultado infructuosos. En la mayoría de los casos, la situación culmina con la cancelación unilateral del viaje por parte del conductor.
Esto se traduce en una pérdida financiera inmediata para el cliente debido a la aplicación y el cobro automáticos de una tasa de cancelación por parte de la plataforma.
Sentirse humillado
Pedro Oliveira describe la experiencia como generadora de un profundo "sentimiento de impotencia" y "humillación".
Sostiene que las empresas propietarias de las plataformas digitales no instruyen a sus socios. Sugiere que la aplicación de sanciones contractuales severas sería el único mecanismo eficaz para atajar el problema.
Legislación portuguesa
Desde el punto de vista normativo, denegar el transporte en estas circunstancias constituye una violación directa de la legislación portuguesa. El marco legal que rige las plataformas de ride-hailing y los conductores se establece en la Ley n.º 45/2018 de 10 de agosto.
Estipula claramente que los conductores están estrictamente obligados a transportar perros guía para pasajeros con discapacidad visual. El artículo extiende la misma obligación al transporte de sillas de ruedas u otros dispositivos de asistencia para caminar para ciudadanos con movilidad reducida.
Garantiza explícitamente que estos viajes no pueden suponer costes adicionales para el usuario. Tampoco pueden denegarse en función de la condición física, el origen o el estatus social del pasajero.
Ante la recurrencia de estos incidentes, los tutores y asociaciones que defienden los derechos de las personas con discapacidad han reclamado una supervisión más estricta por parte de las autoridades competentes y que los operadores de transporte por carretera revisen sus protocolos de atención al cliente.
En la actualidad, la respuesta habitual de estas empresas a las quejas ha sido garantizar el bloqueo de futuras coincidencias entre el pasajero afectado y el conductor en cuestión. Los usuarios consideran insuficiente esta solución. Exigen medidas punitivas ejemplares que garanticen el pleno cumplimiento de la legislación vigente.









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